La escultura de piedra trata de plasmar en este fabuloso material un volumen que representa a una persona, un objeto, un paisaje, una idea, o cualquier otra cosa que podamos imaginar.

El material que nosotros empleamos en Torregris es, evidentemente, la piedra natural, en todas sus variedades más relevantes: caliza, mármol, granito y arenisca.

Cuando hablamos de escultura de piedra nos referimos a todas sus variantes formales, desde el bajorrelieve, altorrelieve hasta la escultura de bulto redondo.

En el bajorrelieve se remarca el contorno de las figuras, pero estas solamente sobresalen levemente sobre el fondo. Achatamos la imagen real, jugando con la perspectiva.

El altorrelieve ya destaca las figuras sobre el fondo algo más de la mitad de su grosor. La visión lateral del trabajo es mucho más significativa que en el bajorrelieve.

Escudos de piedra natural

       relieve en escudo de piedra

 

Entre uno y otro formato existen toda la gama posible de formas, dependiendo, como hemos dicho, de la altura que tome el relieve en cuestión.

La clave de los relieves (y, en realidad, en toda la escultura de piedra), y algo que tenemos muy en cuenta en Torregris, es el tema de la perspectiva, pues esta es muy importante para darle realismo al trabajo, dependiendo también de la altura de relieve.

Las esculturas exentas o de bulto redondo son las que no están sobre un fondo de material, tienen todas sus caras trabajadas y, por tanto son visibles desde cualquier ángulo.

Estas figuras son las que mayor dificultad entrañan, por tener todas las vistas posibles y porque el volumen de piedra siempre tiene que estar muy bien controlado a la hora de ejecutar el trabajo de talla.

escultura de piedra al inicio

Principio del desbaste

Es muy importante seleccionar el tipo de piedra adecuado para cada trabajo escultórico. En general tendremos que usar piedras de grano fino y con poco poro (huecos), sobre todo en cualquier escultura de piedra con detalles.

escultura de piedra en desbaste avanzado

definiendo los volúmenes

Una vez alcanzada la forma definitiva de la obra, es muy importante el acabado superficial de cada zona, puesto que dependiendo de este, el aspecto será totalmente diferente, por la textura, que proporciona un tacto distinto y por el tono que se obtiene del mismo material.