El Lauburu es un símbolo emblemático de la cultura vasca, reconocido por su forma de cruz con cuatro brazos curvados y entrelazados.
Su importancia radica en su carácter identitario y en su función como símbolo de la tradición, la espiritualidad y la historia del pueblo vasco.
Originario de aquellas tierras, el Lauburu se ha convertido en un emblema de la identidad vasca, presente en múltiples manifestaciones culturales y artísticas.
Este símbolo se encuentra en una variedad de tallas y materiales, destacando especialmente en piedra natural.
La escultura en piedra permite conservar y transmitir su significado a través del tiempo, y se puede observar en monumentos, frontones, capillas y en la arquitectura tradicional vasca.
La variedad en tamaños va desde pequeños amuletos hasta grandes monumentos, adaptándose a diferentes usos y contextos.
Simbólicamente, el Lauburu representa conceptos como la eternidad, la continuidad, el ciclo de la vida y la unión de los cuatro elementos o aspectos del ser vasco.
Su forma también ha sido interpretada como un símbolo de protección y buena suerte.
El Lauburu se coloca en lugares estratégicos y visibles, como entradas de hogares, capillas, monumentos y objetos decorativos, reforzando su presencia en la vida cotidiana y en la memoria colectiva vasca.
Se puede afirmar con rotundidad que el Lauburu no solo es un símbolo decorativo, sino un símbolo de identidad y resistencia cultural que perdura en el tiempo.
En el taller de Torregris tuvimos la ocasión de tallar esta pieza en piedra de Calatorao.
Su destino era un lugar para nosotros digno de admiración. Un caserío en el municipio navarro de Leitza donde se homenajean los oficios tradicionales, pero sobre todo la PIEDRA (en mayúsculas).
En este entorno privilegiado se puede sentir como la historia del levantamiento de piedras en aquellos territorios ha calado en lo más profundo de sus gentes.
El Peru Harri. Muchas ganas de volver a este lugar creado por Iñaki Perurena y su hijo Inaxio. Gente sana y buena gente…




