Los escudos heráldicos, como ya habíamos comentado en otra ocasión, tienen su origen en el escudo de defensa de los guerreros, que los decoraban con figuras, muchas veces con animales, para mostrar su agresividad.

A lo largo de la historia estos elementos han venido representando a familias, y han ido adquiriendo multitud de formas, y adornados de colores y todo tipo de florituras.

El campo de los escudos heráldicos a veces se divide en particiones, delimitadas por líneas verticales, horizontales u oblicuas.

Los esmaltes, en Heráldica, son los colores y metales que figuran en el campo, o en los que están hechos las piezas y figuras.

En España los metales son dos: oro y plata, y los colores cinco: gules (rojo), azur (azul), sinople (verde), púrpura (morado) y sable (negro).

Es una norma de la heráldica que nunca debe ir en un mismo escudo metal sobre metal, ni color sobre color.

Se denominan muebles a las formas que aparecen en el campo del escudo y suponen una cantidad muy amplia de figuras, aunque en España existen algunos que son los que más se repiten: leones, castillos, flores de lis, águilas, lobos, calderas, panelas…

Estas figuras, cuando se repiten en un escudo (cosa muy habitual), se disponen en un orden determinado por la cantidad de repeticiones empleadas.

LOS TIMBRES HERÁLDICOS Y ADORNOS EXTERNOS DEL ESCUDO

Se denominan timbres a ciertos adornos que llevan los escudos heráldicos exteriormente y que, aunque estrictamente no forman parte del mismo, contribuyen a identificar a la persona, linaje o estirpe al que pertenece.

Estos ornatos son muy variados, pero los más usuales son: coronas, yelmos, capelos, lambrequines, tenantes, soportes, banderas y estandartes, divisas o lemas y collares e insignias.

La corona es un signo de dignidad, cuyo origen se remonta a los primeros tiempos de la Edad Antigua. Desde entonces se han utilizado multitud de modelos, y su uso y jerarquización se han venido a limitar legalmente ya en tiempos recientes.

Las coronas usadas actualmente son: tiara pontificia, corona Imperial, corona Real de España, corona del Príncipe de Asturias, corona de Duque, corona de Marqués, corona de Conde, corona de Vizconde, corona de Barón y corona de Señor.

El yelmo o celada es la pieza de la armadura que servía para cubrir la cabeza y el rostro, disponiendo de una visera móvil que se podía alzar y bajar, con un enrejillado de modo que, aún estando bajada, permitía ver.

Los yelmos suelen estar mirando de frente o hacia su derecha. Cuando se colocan hacia la izquierda indican bastardía.

El yelmo se difundió como timbre heráldico en España a partir del siglo XIV para abreviar la figura ecuestre de los sellos medievales.

Capelos y otros elementos eclesiásticos. La jerarquización de las insignias y timbres eclesiásticos no fue regulada hasta el siglo XIX. Aparecen tiara, mitras y báculos, cruces y otros emblemas diversos.

Los capelos de peregrino son sombreros de copa baja y redonda y alas muy anchas de los que penden cordones rematados en borlas.

Lambrequines. Son adornos que parten de la parte trasera del yelmo o de la corona y rodean el escudo en variadas formas: hojas de acanto, plumas, cintas haciendo volutas, etc.

Tenentes o soportes. Son figuras heráldicas que aparecen en los escudos en posición de sostenerlos por ambos flancos. Las figuras con rostro humano son tenentes y las figuras de animales o piezas de arquitectura son soportes.

Banderas y estandartes. Es frecuente encontrar banderas o estandartes rodeando los escudos, significando trofeos ganados al enemigo en alguna acción guerrera o un mero distintivo personal o familiar.

Divisas o lemas. Se trata de breves y expresivas sentencias que figuran en una cinta, banda o listón.

Collares e insignias. Se pueden ver collares circundando los escudos, además de cruces, bandas y encomiendas, como característica personal, no de linaje.

Una insignia muy difundida en las armerías es el manto forrado de armiño. Existen multitud de modelos de cruces.

Pese a todo lo expuesto, lo más habitual es que los escudos heráldicos que se elaboran en piedra, se suelan hacer con el campo y sus figuras solamente, o adornados con yelmo y lambrequines. Además, el nombre del apellido suele reflejarse en una cinta en la parte inferior.