El cuenco de selenita que elaboramos hace unos años nació de una pieza que recogimos en una antigua cantera del Término municipal de Bicorp (Valencia).
Esta era uno de los tipos de piedra que preparamos para un centro de interpretación de la naturaleza ciertamente alejado de esta zona.
La selenita es una variedad de yeso cristalino, conocida por su belleza y transparencia. Es un mineral compuesto principalmente por sulfato de calcio dihidratado (CaSO₄·2H₂O).
Sus características físicas incluyen una apariencia translúcida o transparente, con brillo vítreo o perlado, y una estructura cristalina que puede formar láminas delgadas y flexibles. La selenita es relativamente blanda, con una dureza en la escala de Mohs de aproximadamente 2, lo que facilita su corte y tallado.
En España, la selenita se encuentra en diversas regiones, siendo destacadas las localizaciones en Andalucía, especialmente en la provincia de Granada, donde se han hallado cristales de gran tamaño.
También existen yacimientos en la provincia de Salamanca y en Castilla-La Mancha. La extracción de la selenita generalmente se realiza en minas y canteras donde se encuentran depósitos de yeso, aprovechando excavaciones a cielo abierto.
En la provincia de Valencia también existen algunas zonas en las que abunda este material, como es el caso que mostramos hoy.
Los usos de la selenita son variados. Debido a su belleza y facilidad de trabajo, es muy apreciada en la elaboración de objetos decorativos, como lámparas, figuras, y piezas artesanales. Su transparencia y brillo natural la hacen ideal para crear cristales y piezas de colección. Además, en el ámbito esotérico, se considera un mineral que favorece la claridad mental y la conexión espiritual.
En definitiva, la selenita, por su belleza natural y propiedades físicas, continúa siendo un mineral muy apreciado tanto en la industria como en el mundo del arte y la espiritualidad.
En este caso, dadas las dimensiones de la piedra que vino al taller, optamos por tallar un cuenco de medidas aproximadas 36 x 12 x 5 cm.
El tacto sedoso y el brillo difuso que obtuvimos le otorgan a esta pieza un valor muy especial.





