Un arco adintelado es aquel formado por dovelas que componen un dintel recto. Este cubre el vano superior en puertas o ventanas, siendo un elemento estructural que traslada los empujes superiores a los lados.
El caso que nos ocupa hoy es fruto de un encargo que tuvo su inicio en febrero del año 2024 para completar la portada de una casa situada en la calle Engay, dentro del casco histórico de la ciudad de Xátiva.
El tallado y montaje de un arco adintelado de piedra natural requiere precisión y conocimientos técnicos en geometría y cantería. La forma del arco se compone de dovelas, que son las piezas individuales que conforman la estructura.
La geometría de las dovelas es fundamental; cada una tiene una forma trapezoidal o en forma de cuña, diseñada para encajar perfectamente y distribuir las cargas de manera eficiente.
En este caso, el dintel completo tenía unas medidas de 3,3 metros, con dovelas de 78 cm de espesor y 30 cm de canto.
Las dovelas elaboradas, para continuar con la forma de las piezas de las jambas, estaban molduradas en la arista exterior y se abujardaron las caras vistas.

El trabajo se ejecutó en piedra de Vinaixa, arenisca de grano fino y color beige, muy adecuada para este tipo de encargos.
El conjunto estaba formado por 7 dovelas. La inclinación del corte en los salmeres era el adecuado para cuadrar en la junta con las piezas antiguas de las jambas existentes.
La fabricación de las dovelas requiere un tallado preciso, con herramientas manuales o mecánicas, para lograr encajes exactos.
El montaje de estas piezas de gran tamaño implicaba un trabajo coordinado con la pluma de un camión, donde las dovelas se colocaron desde los laterales, apoyándose en un encofrado temporal que mantenía la forma recta.
La precisión en el ajuste de cada dovela es crucial para evitar fisuras o fallos estructurales.
Se rellenaron bien las juntas con mortero de cal para que el contacto entre dovelas estuviese repartido por toda la superficie.



